Martí y Cuba

“No deduzco yo de los vítores que sean reconocidos por los Estados Unidos los derechos cubanos; tengo fe en que el martirio se impone, y en que lo heroico vence”.

Así escribió José Martí en el artículo “A la colonia española” publicado en la Revista Universal de México el 8 de septiembre de 1876 y 160 años después, el presidente número 44 de los Estados Unidos de América rindió homenaje al Héroe Nacional de Cuba.

Ojalá y el breve recorrido que Barack Obama realizó por el Museo Memorial José Martí en La Habana –complementado por las explicaciones de la directora de ese histórico sitio- le hayan permitido interpretar realmente el ideario de quien se convirtió en el más universal de los cubanos y cuyo pensamiento en innumerables ocasiones se ha tergiversado dentro de los propios Estados Unidos donde existen organizaciones y hasta emisoras radiales y canales televisivos que, en nombre del Héroe, tuercen su legado independentista.

Fue José Martí quien alertó sobre las intenciones anexionistas de la potencia yanqui, cuyos círculos de poder siempre apetecieron a Cuba por su posición geográfica estratégica dentro del Golfo de México y también por sus innumerables riquezas para el desarrollo de jugosas actividades económicas como la producción azucarera y tabacalera.

Independentista y opositor al anexionismo en varias ocasiones José Martí alertó sobre la necesidad de lograr la plena liberad de Cuba antes de que los Estados Unidos continuaran su extensión por las Américas tal y como ocurrió en 1898, tras finalizar el conflicto bélico cubano – hispano –norteamericano, tres años después de la caída en combate del Apóstol de Cuba en los campos de batalla en Dos Ríos, al Oriente de la Isla.

Entre 1880 y 1895 José Martí vivió en Norteamérica y su estancia en ese exilio le permitió conocer de cerca la explotación del hombre propia del sistema capitalista a tal punto que llegó a afirmar con toda propiedad “Viví en el monstruo y conozco sus entrañas”.

Pese a sus advertencias, el 20 de mayo de  de 1902 nació la República Neocolonial y Cuba dejó de ser una colonia de España para convertirse en un apéndice de Estados Unidos. A partir de entonces y durante 57 años el pueblo cubano viviría un capítulo plagado de ataduras a la potencia yanqui la cual absorbió la vida nacional en su más amplia expresión.

Fue precisamente el ideario de José Martí el que motivó a un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro en 1953 -cuando se cumplía el centenario del natalicio del Apóstol- para echar a andar el “motor” de una revolución que, luego de miles de hogares enlutados, triunfó el Primero de enero de 1959.

Vale aclarar que a lo largo de los años posteriores llenos de limitaciones impuestas por un férreo bloqueo financiero, comercial y económico, heredado por sucesivos presidentes norteamericanos desde 1962, siempre el pueblo cubano ha respetado y admirado al estadounidense.

De Martí también aprendimos la diferencia de que  “amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos  a la patria de Cutting, quien era un oscuro aventurero que aspiraba a que Estados Unidos se anexara nuevos territorios de México, tal y como reflexionó el  intelectual cubano Armando Hart en el artículo Martí, Estados Unidos y el siglo XXI, publicado en el 2006 en el sitio Cubadebate.

Por eso resulta histórico y hasta alentador que un presidente norteamericano haya homenajeado al Héroe Nacional de Cuba, justo en el lugar donde se recogen valiosos documentos que dan fe de su línea de pensamiento; ese que lo motivó a vindicar a Cuba ante la ofensa publicada en 1889 por The Manufacturer, de Filadelfia, donde nos tildaba de incapaces de acción y a la cual Martí recordó que “hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres”.

Fuentes consultadas:
Juicios sobre los Estados Unidos de América y sus relaciones con Cuba y América Latina. Tomado de http://www.josemarti.info/libro/capitulo_5.html

Artículo “Martí, Estados Unidos y el siglo XXI”: Armando Hart Dávalos, publicado en Cubadebate el 8 de junio del 2006.

Anuncios