Orlando Cardoso Villavicencio: el hombre que retó a la soledad

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Orlando Cardoso Villavicencio escribió sus memorias en el libro Reto a la soledad.
Orlando Cardoso Villavicencio escribió sus memorias en el libro Reto a la soledad.

Para los cubanos, el 23 de agosto reviste importancia histórica, no sólo por ser la fecha en que se fundó la organización que representa a nuestras mujeres, sino porque un día como este, pero del año 1988, fue puesto en libertad el hoy Coronel Orlando Cardoso Villavicencio, el camagüeyano que permaneció diez años, siete meses y un día como prisionero de guerra en celdas somalíes, sin claudicar jamás.

Como cubano ejemplar se yergue Cardoso Villavicencio, pues siendo un joven soldado, no dudó en partir hacia Etiopía como internacionalista militar con apenas 20 años de edad, y aún cuando lo habían rebajado de servicio debido a un accidente que afectó a su ojo izquierdo.

El 22 de enero de 1978 resultó herido y quedó como el único sobreviviente tras una emboscada en las cercanías de la zona etíope de Harar donde fue apresado. A partir de entonces comenzó para él una larga y tortuosa etapa como prisionero de guerra en la cárcel somalí de Lanta Burr.

Obligado a la más brutal incomunicación y a infrahumanas condiciones de vida, el camagüeyano supo imponerse ante las difíciles circunstancias y llegó a retar a la soledad, apelando a mecanismos psicológicos para protegerse, y a las más insospechadas iniciativas, como la utilización de palillos como una suerte de lápices, y del té que le servían cual tinta, para escribir imaginarias historias.

Pero no sólo eso: tuvo que soportar, además, los espeluznantes gritos de otros prisioneros que torturaban a apenas tres metros de su celda, lo que le provocaba taquicardia, palpitaciones, falta de aire y depresión, mientras el jabón, por ejemplo, se convirtió en prácticamente un recuerdo para él.

Sin embargo, la confianza en que Fidel y el Estado cubano no lo dejarían abandonado, y la sólida preparación ideológica que había recibido en Cuba, le permitieron resistir y fue así que el 23 de agosto de 1988, hace exactamente 28 años, Orlando Cardoso Villavicencio vio la luz de la libertad después de más de una década de brutal aislamiento.

A su llegada a tierra cubana el Comandante en Jefe Fidel Castro lo recibió personalmente y poco después se le otorgó el título de Héroe de la República de Cuba, la máxima condecoración que puede recibir un ciudadano de este país.

El nombre de Orlando Cardoso Villavicencio se inscribe junto al de otros cubanos que, aunque en circunstancias distintas, también cumplieron injusto presidio sin doblegarse, como José Martí, Fidel Castro y los entrañables amigos de Cuba Nelson Mandela y Hugo Chávez.

Su experiencia es, sin dudas, una memorable página de resistencia que enriquece la Historia cubana y de la que nos enorgullecemos especialmente los camagüeyanos.

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